Valores en acción

Los valores se practican cuando algo está en juego

Cuatro escenarios ficticios para tomar decisiones, observar consecuencias y descubrir qué valor intentas cuidar. No hay puntuación, ranking ni una respuesta moralmente perfecta.

Trabajamos con casos ficticios. No necesitas contar algo que te haya ocurrido. Puedes pasar, cambiar de escenario o salir cuando quieras. En contextos con menores, estas experiencias deben adaptarse a la edad y contar con el acompañamiento correspondiente.
Muestra web · 4 escenarios

Elige una historia y prueba una decisión

Seleccionamos cuatro escenas por su fuerza narrativa y visual, y porque juntas permiten explorar inclusión, paciencia, justicia, generosidad, dignidad y pertenencia desde situaciones cotidianas.

Inclusión · valentía

El observatorio de las voces bajas

Un grupo debe elegir una actividad. Las voces más rápidas empiezan a decidir por todos. Notas que dos personas intentan hablar, pero son interrumpidas una y otra vez.

InclusiónValentíaParticipación
¿Qué harías primero?Elige una opción y observa qué protege y qué deja pendiente.
Ganas velocidad, pero corres el riesgo de convertir el volumen de voz en poder de decisión. El grupo avanza; la participación queda pendiente.
La decisión puede tardar más, pero cambia la regla del espacio: todas las voces tienen un turno. Todavía tendrás que decidir cómo integrar posiciones distintas.
Proteges la comodidad de quienes no quieren exponerse y puedes comprender mejor lo ocurrido. El patrón grupal, sin embargo, puede continuar si nunca se modifica.
Observa: ¿qué estás cuidando —tiempo, participación, comodidad, seguridad— y qué dos opciones podrías combinar?
Llévalo contigo: en la próxima decisión grupal, prueba una ronda de 30 segundos por persona sin interrupciones.
Paciencia · consideración

La casa que aprendió a esperar

Dos personas necesitan el mismo espacio o recurso al mismo tiempo. Una lleva más tiempo usándolo; la otra tiene prisa y empieza a presionar para que termine.

PacienciaConsideraciónLímites
¿Cómo repartirías el tiempo?No se trata solo de esperar: también importa nombrar lo que cada persona necesita.
La regla es clara y predecible. Puede sentirse justa, aunque quizá no responda a diferencias reales de necesidad.
Obtienes información antes de decidir. Requiere conversación y puede incomodar, pero permite una solución más contextual.
Evitas tensión inmediata. Si tus límites quedan siempre sin nombrar, la paciencia puede convertirse en resentimiento.
Observa: ¿cómo distinguirías paciencia de quedarte callado cuando necesitas poner un límite?
Llévalo contigo: antes de presionar o ceder, prueba preguntar: “¿cuánto necesitas y qué necesito yo?”
Justicia · generosidad

El mercado de los intercambios justos

Un equipo debe repartir materiales limitados. Una persona aportó más al inicio; otra necesita más recursos ahora para poder terminar su parte.

JusticiaGenerosidadResponsabilidad
¿Qué criterio usarías?Distintas ideas de “lo justo” pueden entrar en tensión.
La igualdad es visible y fácil de entender. Puede ignorar diferencias reales de necesidad o responsabilidad.
Reconoces el esfuerzo previo. El criterio puede motivar responsabilidad, aunque no siempre resuelve lo que el equipo necesita ahora.
Priorizas la necesidad presente y haces transparente la razón. Requiere confianza para que el grupo no lo viva como favoritismo.
Observa: ¿cuándo justicia significa igualdad y cuándo puede signific responder a necesidades distintas?
Llévalo contigo: antes de repartir algo compartido, acuerden primero el criterio y no solo el resultado.
Dignidad · pertenencia

El bosque que devolvía los nombres

Una persona nueva en el grupo es llamada repetidamente por un apodo que no eligió. Varias personas lo toman como broma. No sabes si quiere corregirlos o evitar llamar la atención.

DignidadPertenenciaRespeto
¿Cómo actuarías?La intención del grupo y el impacto en la persona no siempre coinciden.
Proteges tu pertenencia inmediata. También ayudas a normalizar una práctica que quizá la otra persona no eligió.
Cambias tu propia conducta sin exponer a nadie. Puede influir en el grupo, aunque quizá no aclare directamente qué prefiere la persona.
Das control a la persona sobre cómo quiere ser nombrada. Debes cuidar que la conversación no la convierta en responsable de corregir a todo el grupo.
Observa: ¿cómo puedes cuidar la pertenencia sin pedirle a alguien que acepte una etiqueta que no eligió?
Llévalo contigo: usa el nombre que una persona elige para sí y, si no lo sabes, pregunta antes de asumir.